Filosofía Urbania

Filosofía Urbania

Después de haber cumplido 1 año en el mercado, Urbania se consolida con los showrooms como producto y toma lugar en el mapa.

Trabajos entregados de cualquier tipología, a clientes de distintos países del mundo, y con relación directa a exponentes como Lucas Salim, Beltrán Briones o Rodrigo Fernández Prieto. 

En 1 año. Sin contactos, sin presupuesto, sin nada. 

Pero la realidad es que los resultados son una consecuencia. Lo verdaderamente importante es entender qué los hizo posibles.

Toda empresa toma decisiones. Y detrás de cada decisión existe una forma de interpretar la realidad. Una serie de principios que nos orientan cuando aparecen las dudas, los desafíos o las oportunidades.

Eso es lo que entendemos como la filosofía de Urbania.

No es un documento formal ni una lista de reglas. Es una personalidad colectiva que fue construyéndose con el aporte de cada integrante del equipo. Una manera compartida de trabajar, pensar y relacionarnos con nuestros clientes.

1. Proactividad

No creemos en esperar oportunidades.

Creemos en salir a buscarlas, generarlas y construirlas.

Urbania nació sin grandes recursos, sin una estructura consolidada y sin una red de contactos previa. Por eso aprendimos desde el primer día que el crecimiento depende de la capacidad de actuar antes que de las condiciones ideales.

La iniciativa, la energía y la voluntad de hacerse cargo de los resultados forman parte de nuestra identidad. 

Cualquier empresario del mercado lleva su jóven emprendedor dentro, y se ve reflejado con esta personalidad de Urbania. 

2. Equipo

La calidad técnica es importante. La calidad humana es indispensable.

Entendemos que la calidad humana es difícil de encontrar en el mercado laboral. Que un grupo de 5 personas se comprometan a hacer lo imposible para que la empresa funcione, sin esperar nada a cambio, sin comparar ni reclamar, es el mayor activo de la empresa. 

Este equipo se ve alimentado con charlas incómodas, discusiones de ideas contrapuestas y miradas diferentes. 

Es lo más fuerte de un equipo.

3. Libertad

No creemos que todas las personas deban trabajar de la misma manera.

Cada integrante tiene procesos, horarios y formas de organizarse diferentes. Lo importante no es el camino exacto que elige, sino la capacidad de cumplir con los compromisos asumidos.

Por eso priorizamos la autonomía y la confianza.

El ego queda de lado, y los que mandan son los resultados. 

Mientras se respeten las condiciones y tiempos límites, cada uno tiene libertad de acción del 100%.

4. Capacitación constante

Cada uno quiere ser el mejor en su área, y entiende que no lo es. 

El equipo reconoce los defectos de cada parte y, en lugar de negarlos, los acepta y refuta con teoría y capacitación nueva. 

Charlas, libros, podcasts, análisis de proyectos y feedback permanente forman parte de nuestra rutina. No porque exista una obligación de hacerlo, sino porque entendemos que la mejora continua es una ventaja competitiva.

Con estos 4 puntos, entiendo que Urbania no vende showrooms. Vende una forma de ver la realidad. Con valores y fundamentos que se contagian y el cliente elige consciente o inconscientemente pagar para tener en su empresa. 

Los clientes contratan una solución tecnológica, pero también entran en contacto con una cultura basada en la iniciativa, la confianza, la libertad y el aprendizaje constante.

Esta publicación tiene un objetivo simple: dejar por escrito los principios que nos trajeron hasta acá. Para poder volver a ellos cada vez que la empresa crezca, cambie o enfrente nuevos desafíos. Porque los resultados evolucionan. Los productos cambian. Pero los fundamentos deberían permanecer.

Este post no está escrito para celebrar nuestro primer año. Está escrito para recordarnos quién queremos ser durante los próximos diez.